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El poeta escribe porque se acuerda
de las cosas que le han sucedido;
mi abuelo tenía galápagos de agua
y me gustaba el jardín del verano
fresco como los bancos de mármol;
yo he vivido como para decir algo.
De niño soñé ser más niño todavía
-con el humo de este que avanza-
yo adoraba toda mi niñez al punto,
la primera bicicleta tan raquítica
que necesitó más de dos ruedas,
mis tarros, mi tren y los monigotes,
el duelo de una juventud rápida,
la primera vez que arrojé el cuerpo
y las playas, sí, las playas dispersas;
como para decir algo sigo viviendo.
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..L. Gómez..