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Por dónde andará la avaricia
y su pulular en el cerebro,
para poner una marca
y el cirujano sepa cortar de raíz
y los árboles crezcan hacia fuera
su fruto como un bautista.
 
¿Quién sabe de hombres y dioses?
¿el hambre de dos espaldas,
dos tripas en el cuerpo?
De la libertad el preso que la sueña
¿las águilas de los zoos?
El hambre es un buho con ojos como platos,
el sexo desnudo de una descarada.
 
Los bancos, navajas
que cierran los parques;
nadie necesita llenar por llenar,
si el trigo es rubio,
la mimbre es una gitanilla
sagaz con su carbón.
 
¿Por qué tengo cien manos
en mis bolsillos?
La avaricia es universal
y sólo necesita una gran boca.
Para saquear y corregir a los mismos.
Para hacer minots de nuestros cuerpos.
Para esconder en los libros que queman.
 
Los zapatos se rompen
justo cuando dejan de doler,
por eso el avaro sufre
sus pies del tobillo a las uñas.
Ah, árbol de rama privada.
Atina cirujano, pulso inquisidor.
 
..L. Gómez..