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La tarde caía y la pena más grande
que si la tarde se hubiera muerto
me sentó aquí, frente a no estar
igual que cerezas que se enroscan.
Había en la tarde una pena honda,
más grande que si se hubiera muerto.
Y jugué con la palabra esperanza,
con la fruta y los labios que no olvidan
que una vez fueron amados;
acaricié todas las cosas en el aire,
y la tarde con su pena y yo
como si con la tarde hubiera muerto.
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..L. Gómez..